20 mayo, 2016

Tips para mantener una maternidad saludable y segura

Celebramos la semana de la Maternidad Saludable y segura y deseamos darles algunos consejos. Hablar de maternidad saludable también es saber identificar aquellos signos y síntomas de alarma que pongan en peligro la vida de la gestante y su bebé.
Siempre debe hacerse chequeos y estar preparada y alerta. Deben realizar:
·         Evaluaciones físicas.
·         Examen de mama.
·         Evaluación odontológica
·         Vacunación.
·         Evaluación nutricional.
·         Evaluación odontológica.
·         Examen de sangre.

Es dificil detectar problemas en la madre gestante que no acude a su control; en cualquier momento puede tener algunas complicaciones como presión alta, sangrados e infecciones que la pueden llevar a la muerte.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), algunos estudios han confirmado que las mujeres que no reciben atención prenatal y dan a luz en su domicilio tienen 6 veces más probabilidades de morir.
Para cuidar el embarazo es importante:
- Evitar el contacto con personas que sufren de alguna infección como gripe, sarampión, paperas, varicela, etc.
- Evitar el consumo de café y alcohol
- No fumar cigarrillo y evitar las zonas con humo
- No automedicarse, ni con vitaminas o calmantes
- Dormir o horas cada noche como mínimo y tomar un descanso durante el día unos 30 minutos
- Realizar diariamente ejercicios de acuerdo a las indicaciones que brindan en la psicoprofilaxis obstétrica y estimulación prenatal.


Fuentes RPP y Ministerio de Salud.



16 mayo, 2016

La estimulación temprana y sus beneficios en nuestros hijos

El vínculo que tiene la madre con su hijo comienza desde el primer día de nacido del bebé, cuando ocurre el primer contacto con la madre. “Está demostrado que poner al recién nacido en el pecho de la madre en la primera hora de vida,  y luego todo el tiempo, afecta no solo el tema nutricional porque facilita la lactancia materna y los nutrientes, sino también el apapachado porque implica el tema de la estimulación que es esencial para el desarrollo del cerebro del pequeño”, aseguró Sara María Vega, neonatóloga y consultora internacional.

“La estimulación temprana es fundamental para el desarrollo de la inteligencia y tiene momentos y etapas críticas. Los padres deben saber que también se puede realizar desde el seno de la propia familia con pautas sencillas”, puntualizó la especialista.
Cuando las madres contratan a nanas o no son ellas quienes cuidan a sus bebés, es recomendable asegurarse que la cuidadora tenga el conocimiento necesario sobre la atención del bebé, alimentación y de actividades que estimulen la inteligencia emocional y social del menor,  a través de diversos juegos. 

“El desarrollo infantil debe ser de manera secuencial, paso a paso. Esta debe definirse como la ayuda para que el niño siga ejercitándose en los procesos normales y naturales de su vida, sin adelantar ni una ni la otra”, aseguró la neonatóloga.
También hay que tener muy en cuenta que todo niño es único y que los padres deben evitar las comparaciones con otros niños de su edad, “Nosotros no solo queremos niños con mayores capacidades y habilidades cognitivas, nosotros queremos seres humanos integralmente desarrollados y si hacemos comparaciones los marcamos para toda la vida. No es que uno sea más que otro sino que cada uno tiene su habilidad especial y es necesario desarrollar esas habilidades al máximo”, comentó a señora Vega.


Fuente: RPP

24 abril, 2016

Deberíamos dormir más que los papás


Si algo tenemos en común las madres de todas partes del mundo es una cosa, la falta de tiempo para dormir o la falta de oportunidad para dormir bien. Incluso cuando vamos a dormir temprano, muchas mamás se despiertan varias veces durante la noche ya sea para darle el pecho al bebé, llevar al baño a su pequeño de 3 años, cubrir con la frazada a sus hijas, o simplemente se desvela pensando todo lo que tenemos que hacer al día siguiente o lo que no pudimos terminar hoy.
El simple hecho de no dormir bien o no dormir nada tiene gran impacto en la salud general de cualquier persona. El impacto que hay es a corto y a largo plazo. Al principio, nos podemos poner un poco irritables, depresivas, fuera de sí, con baja energía y desinteresadas. Esto se debe directamente con las horas que hemos perdido de sueño.
Luego vienen los efectos a largo plazo, el no poder dormir bien puede traer enfermedades de todo tipo, como ansiedad, obesidad, diabetes, y también, riesgos de accidentes por falta de concentración.
Además del hecho de que tener hijos implica un cambio en la rutina del sueño, se le debe sumar los problemas que trae la tecnología: teléfonos y tabletas también interfieren a la hora de dormir, ya que muchas mamás se van con el celular a la cama o se quedan desveladas leyendo mensajes en facebook o chateando con amigas.
Todas las mamás sabemos qué significa estar cansada por dormir poco o dormir mal y que la falta de sueño es un problema que afecta a todas las mamás, no importa la edad de sus hijos.
Pero qué pasa si comparamos la falta de sueño en las mamás con los papás y el resto de la familia. ¿Las mamás sufrimos más el hecho de no poder dormir bien? O ¿Los problemas de sueño afectan a papá y mamá por igual?

Varios estudios difundidos en los últimos años coinciden en que las mamás necesitan simplemente dormir más que los hombres. ¿Por qué? La mayoría de los estudios señala que se trata de una cuestión hormonal, que hace que las mujeres sufran la falta de sueño de una manera más intensa por lo que requieren dormir más horas. Además, las mamás tenemos a ser más ‘multitasking’ que los hombres, de manera que ello también contribuye a la necesidad de dormir más para recuperarse de esas actividades simultáneas que no solo cansan físicamente, sino mentalmente.
El doctor “Jim Horne”, especialista británico en Sueño, asegura que las mujeres necesitan unos 20 minutos más por día de sueño que los hombres, algo que es perfectamente posible y que puede ser simplemente tomar una siesta corta o dormir un poco más por la mañana.
El especialista afirma que ésto tiene que ver con el hecho de que las mujeres, al hacer "multitasking", cansan más a su cerebro y por ende, necesitan más tiempo para recuperar la energía gastada.

Fuente: Univisión


19 abril, 2016

¿Cuándo tu bebé está listo para abandonar su pañal?

El abandono del pañal es el proceso a lo largo del cual el niño aprende a reconocer las señales que le envía su cuerpo para controlar sus impulsos para ir al baño. Aquí se muestran las claves para tener éxito.
Para el niño, dejar el pañal e ir al cuarto de baño sin la compañía de un adulto resulta clave en su proceso madurativo, así puede conocer su cuerpo, sus necesidades y los ritmos de su. Todo ello le da la libertad necesaria para ser autónomo y, en la medida de lo posible, responsable de sus actos.

Para que el niño pueda empezar a ir al baño totalmente solo debe tener la madurez suficiente. Entre los dos y tres años, la mayoría están preparados, pero el momento justo depende del punto de desarrollo de cada uno. Cando el niño comprenda sus necesidades y sensaciones y sea capaz de expresarlas con el lenguaje, es momento de que pueda ir al baño solo. Sin embargo, algunas veces se producen situaciones especiales, como el nacimiento de un hermanito, por ejemplo, en esos casos habrá que tenerlo en cuenta y esperar un poco más.

Siempre hay que recordar que, a la hora de dejar el pañal y usar el baño, el protagonista es el niño. Es él o ella quien necesitará sentirse implicado en los detalles de este entrenamiento.
Tal vez en un principio habrá que ponerle en el orinal cada hora o dos horas, e ir alargando el intervalo hasta que por fin avise solito. Que sea capaz de decir cuándo quiere orinar supone que ya reconoce esa sensación, y entonces habrá que darle libertad para que decida cuándo ir, aunque todavía se le pueda escapar.
Lo mejor es comenzar con una serie de hábitos que le alejen del pañal: pedirle que haga pis antes y después de bañarse, al levantarse por la mañana y de la hora de la siesta, y antes de comer o de jugar.
El cariño, la paciencia y la motivación son fundamentales. Todo saldrá mejor si el niño se enfrenta a este reto en un clima relajado, junto a unos padres que le observan y le enseñan llenos de optimismo, alegría y seguridad. Al principio, le costará calcular el momento en el que tiene que ir al cuarto de baño porque está aprendiendo a contenerse. Pero al felicitarle cada vez que lo haga bien, el niño se sentirá orgulloso y estimulado: si comprueba que puede lograr sus retos aprenderá a ser independiente y a confiar en sí mismo. Al fin y al cabo, controlar los esfínteres es un paso más dentro del proceso de maduración fisiológica del niño, pero la forma en que sus padres lo manejen marcará la autoestima del pequeño

Fuente Mi bebé y yo

30 marzo, 2016

¿En qué afecta a nuestros hijos que duerman en nuestra cama?

Muchas veces los padres nos preguntamos si los bebés pueden o deben dormir con nosotros o en su cuna. Los bebés deben dormir siempre en su propia cuna y nunca en la cama con los padres. Cuando el niño está un poco mayor, alrededor de los 2 años, comienza a tener un apego con los padres, sobre todo porque psicológicamente no quiere que esa intimidad física con su madre termine. En esa época es cuando comienzan los miedos a dormir solo. Por eso es que empiezan a ver o sentir cosas, como monstruos debajo de la cama o sombras. Ahí es cuando el niño comienza a meterse en la cama entre mamá y papá, quienes usualmente lo consienten.
Esto no es del todo malo, al contrario, es saludable que el niño tenga esa confianza de buscar refugio entre sus padres. Siempre se siente bien dormir y despertar con tu familia. Sin embargo, hay etapas y edades para cada cosa, y llega un momento en que esta práctica tiene que acabar. Cuando sucede esto, no solo le quita la pasión y el romance a la pareja, también llega a afectar psicológicamente al niño, quien tiene que dominar sus temores y aprender a ser independiente. Por lo general, los niños mayores que duermen en la cama de sus padres suelen ser más inseguros y tienden a ser adultos que no confían en sí mismos. No solo puede afectar la autoestima y confianza, sino también crea una relación de co-dependiencia y puede hasta causar inestabilidad en las relaciones de pareja en su adultez.
Según numerosos estudios, la edad perfecta para dejar ese hábito es entre los 5 a los 7 años. En ese momento el niño se está identificando como individuo y es importante que comience a tener una seguridad e identidad propias. A esta edad tiene que dominar sus miedos. La mayoría de las teorías en los libros de psicología clásica, aseguran que la personalidad de un individuo se crea entre los 3  y 7 años, por lo que lo que ocurra en esa primera etapa afectará el resto de su vida.

A los 7 años, el niño es muy grande físicamente para caber en la cama con ambos padres. Además, después de esta edad comienzan también algunos cambios físicos que determinan las características sexuales en los niños y las niñas. En esta etapa de prepubertad, entre los 7 y 10 años, el cuerpo se preparara para los cambios hormonales que ocurrirán en la adolescencia.
Fuente: Ser Padres